La Minería ilegal en el Perú

El Estado peruano se encuentra en una lucha frontal contra la informalidad en la minera o toda aquella actividad que sea irresponsable con el ambiente. Ello porque se trata de un problema muy grave que en los últimos años ha destruido 50 mil hectáreas de bosques solo en Madre de Dios, causando un daño irremediable. Además, esto constituye  una amenaza latente para la salud de cientos de miles de personas, entre ellas aun los niños. Por ello, el ministro del Ambiente ha convocado a un acuerdo social frente a la minería ilegal, pues es un problema que para ser resuelto requiere del consenso y participación de la mayoría de peruanos,

Más de 1,800 mineros informales no pueden formalizarse por vacíos legales. Ellos están a merced de invasores ilegales.

Al centro poblado Bajo Puquiri nadie lo conoce por su nombre. Todos le dicen Delta 1, uno de los focos más antiguos de la minería informal e ilegal de Madre de Dios. La extracción artesanal aquí comenzó hace tanto tiempo que, a diferencia de los campamentos recientes construidos con palos y un plástico azul, en esa localidad hay como una ciudad comprimida con su plaza de armas aun cuando el oro ya casi se acabó.

Meraldo Umiña, presidente de la Sociedad Nacional de Minería en Pequeña Escala.  el arribó a Delta 1 en 1983 de Puno, mucho antes de que la fiebre del oro en Madre de Dios alcanzara los niveles tóxicos que ahora se conocen, y que la han convertido en una región en peligro biológico. Tiene concesionadas 100 hectáreas, pero los ‘desobedientes’ han ocupado casi toda su concesión, así que solo trabaja en 30 hectáreas.

Este dirigente, desde el 2002, comenzó a realizar los trámites para dejar la condición de informal y pasar a ser artesanal y formal. Pero no lo ha logrado. Él es uno de los 1.800 mineros informales que quedaron suspendidos en el limbo legal y que trabajan, hace años, junto a la delgada línea de la ilegalidad. En julio de este año, después de varios meses, se retomaron las interdicciones de mineros ilegales en Madre de Dios, esta vez con Antonio Fernández Jerí como jefe de la Alta Comisión en Asuntos de Formalización de la Minería. En el más reciente de estas operaciones, El Comercio acompañó a los 1.200 policías y cerca de 30 fiscales que intervinieron campamentos de absoluta ilegalidad en el sector conocido como Mega 15, en La Pampa, una de las áreas más afectadas por esta actividad.

Estas operaciones buscan detener el trabajo de los ilegales, es decir, de aquellos que no intentan acceder a la formalización y que toman cualquier punto de la selva, no importa si es un río (totalmente prohibido) o la zona de amortiguamiento de la reserva de Tambopata, como ya viene ocurriendo.

En cambio a los informales, como Meraldo Umiña, no los intervienen la policía ni la fiscalía. Su dificultad es  efectos legales, ninguno de ellos ha logrado formalizarse, porque en el proceso se les pide un certificado de desbosque (que autoriza el corte de árboles previo al trabajo minero), pero la ley no indica qué entidad lo entrega. Explica Umiña: “Fui al gobierno regional, y ellos no dan ese certificado; Energía y Minas tampoco, igual la autoridad forestal y agraria. No puedo cumplir la ley porque no tengo ante quién hacerlo”.

En marzo del 2012, el entonces primer ministro Óscar Valdés hizo la promesa: “En Madre de Dios, en 12 meses como máximo, no va a haber mineros informales porque los vamos a formalizar”. Ha pasado mucho tiempo y gestiones sin resultados a la fecha.

Fuente: Diario El Comercio 23 agosto2015